lunes, 10 de enero de 2011

¿Cómo nace este plan?

Este plan nace a consecuencia de mis viajes a todo el interior del país, vendiendo libros, primero como ambulante, luego como mayorista. Al ver, año tras año, gobierno tras gobierno, a nuestros hermanos que viven en el Perú profundo, los verdaderos dueños del Perú, descendientes de esa raza aguerrida, luchadora, de los pre incas e incas del Tahuantinsuyo, que hoy viven como hace 200 años atrás en la peor miseria y abandono del ser humano, olvidados, marginados, que sobreviven de milagro con lo que siembran para comer todo el año. Estas viven en la orilla de eventos catastróficos, si la cosecha es mala, si alguien se enferma es fatal. A ellos hay que darles seguridad de que tendrán un flujo de ingresos para que puedan tomar decisiones. Este Plan de Gobierno les dará certidumbre sobre el futuro.

Mucha gente vive sin agua potable ni luz, se alumbran con mecheros de kerosene, viven en un cuarto de 30m2, donde cocinan, comen y duermen.
Igualmente, a las comunidades nativas de la Amazonía, aun no ha llegado la modernidad ni los adelantos de la tecnología, viven en una choza que de base tienen 10 palos, sobre eso construyen con más palos una sola pieza, sin paredes por el excesivo calor, mejor dicho, como en la época de sus antepasados, viven de lo que cazan en la selva, tampoco nadie les da trabajo, a pesar de ser zonas petroleras, mineras, gasíferas, no participan de las utilidades de esas empresas que explotan sus tierras, a pesar de ser propietarios y herederos de sus ancestros y ninguna autoridad se preocupan de ellos, menos el gobierno, es como si no existieran.

En Lima, la pobreza es latente, la gente que vive en los cerros son los más pobres; los que viven en los pueblos jóvenes, en las barriadas, en los asentamientos humanos como: Huaycán, Villa El Salvador, Comas, en Barrios Altos, Rímac, La Victoria; son pobres, también sobreviven, aunque, por lo menos tienen un trabajo, de ahí no avanzan más y eso tampoco le importa al gobierno. En el resto del país, la pobreza es igual.

Sus hijos, estudian apenas primaria, algunos terminan secundaria, otros no, porque la mayoría tienen que trabajar para sobrevivir y otros tienen que ayudar a sembrar las chacras, otros simplemente emigran a las ciudades para trabajar y así vegetan, sin ninguna esperanza ni profesión, porque ellos no tienen dinero para seguir estudiando, basta saber leer y escribir.

Los programas sociales no van a acabar con la pobreza. No han logrado que una generación de personas pobres tenga mejoras respecto de la generación anterior. Darle a la gente un vaso de leche o lo que sea no soluciona el problema. Poner una escuela en una localidad no es suficiente para que los niños asistan a esta. Las familias muy pobres necesitan a los hijos para su ‘chacra’ y los sacan de la escuela. Requerimos una estrategia más amplia: buenos trabajos para las personas pobres. Esto solo se conseguirá construyendo Complejos Comerciales e Industriales.

Universidades
La educación universitaria es para unos cuantos, porque postulan 50,000 a una universidad nacional para 4,500 vacantes, y los 45,500 ¿a dónde van?, a trabajar en construcción civil, se emplean de choferes, de limpieza municipal, de guachimanes, etc. Por otro lado, hay universidades particulares para los que pueden pagar, y muchos lucran con la educación, algunos dueños tienen 5, 10, 20 a más universidades de su propiedad, hoy en día ser universitario es un lujo, y las universidades nacionales casi no existen.

Nuestro país carece de una planificación universitaria acorde a las necesidades de la población y del desarrollo social, situación que se ha agravado con la autorización de la apertura de más universidades. Las universidades privadas en nuestro país han ido creciendo artificialmente, como «pompas de jabón», ofreciendo métodos especiales de enseñanza, asegurando iniciativa, creatividad, éxito en la vida y ciertas universidades han reducido sus pensiones con el objetivo de atraer nuevos alumnos, cayendo dentro de la demagogia.

Los egresados, en gran medida, se dedican a cualquier actividad, menos para la que estudiaron; prueba de ello es común saber que quien nos hace el servicio de taxi puede ser abogado, médico, contador, arquitecto, ingeniero, periodista, etc. A todos ellos los une un mismo camino: encontrar una forma de ganarse la vida cuando descubrieron que habían estudiado en vano, mejor dicho, invirtiendo cinco o más años de vida aprendiendo algo que no les servirá de nada y el título tendrán que tenerlo solo de adorno. En épocas pasadas, los estudios universitarios constituían la entrada a un futuro brillante, hoy es todo lo contrario.

La universidad debe de instruir de acuerdo al tiempo que se vive, no es asunto de modificar el currículum cada cierto tiempo o construir locales por doquier donde un pobre no pueda pagar.

Sobre todo esto ¿Acaso les importa, les preocupan solucionar estos problemas que hemos mencionado?, la respuesta es: Nadie, a ninguna autoridad, todo queda en nada, en el olvido, todo queda en promesas, todo es una injusticia total, es un caos, como el tránsito en Lima, es un desgobierno total, todos pisotean las leyes, los reglamentos, las normas, todos hacen lo que les da la gana.

Aquí no existe autoridad, ni quien haga cumplir las leyes, las autoridades no existen, aquí el que puede, puede; el que no puede, simplemente no puede.

Nuestros gobernantes de turno son indolentes e inhumanos, a pesar que hoy en día existen Alcaldías, Gobiernos Regionales, ¿qué hacen?, nada, absolutamente nada, solo existen de nombre, a pesar que tienen recursos no son capaces de solucionar las necesidades prioritarias de los campesinos que conviven con ellos y tienen conocimiento de su triste realidad, esa es la clase de autoridades que tenemos. Pero, eso sí, su sueldo lo cobran puntualmente junto a sus allegados burócratas e inhumanos. Esta es la realidad del peruano más pobre, que vive en un país rico, sin embargo nuestros padres de la patria solamente se acuerdan de él en las épocas de elecciones.

Dicen que el país está atravesando por un buen momento, que hay mucho dinero, aunque los pobres no lo tienen. Se han preguntado ¿Qué pasará el día que se acabe la bonanza?.

Por eso hay que aprovechar e invertir ese dinero para dar trabajo a millones de peruanos que no lo tienen, hay que doblar, triplicar o cuadruplicar ese capital, hay que trabajar con mentalidad empresarial, invertir para ganar. Con una buena política administrativa, con ahorros, sin despilfarros, sin robos ni corruptos. Sancionaremos con leyes drásticas a los delincuentes, al que toma 1 sol o más del dinero del pueblo, se castigarán con 5, 10 o 20 años de cárcel, los enviaremos al Campo de Concentración de Trabajo Obligatorio, por crearse, sin beneficios penitenciarios. Solamente así lograremos eliminar la corrupción que tanto daño causa a nuestro país.

Hay un programa en una televisora, llamado «Vidas Extremas», donde presentan a una familia que vive en la pobreza extrema, y relatan la vida que lleva un pobre, quien para ganarse S/. 10.00 tiene que matarse trabajando, como vendedor, reciclador, payaso, etc., y que al final le regalan cosas, como si fuera limosna. De momento les aliviarán algunas necesidades, por unos días, pero después seguirá en la misma rutina de la pobreza hasta su muerte. A pesar que este canal muestra todos los sábados, porque es negocio para ellos, la realidad de la extrema pobreza, es indignante para el pobre darle una limosna para un momento. Nuestros gobernantes deberían ver este programa, pero no son capaces de darle una ayuda integral a ese peruano. Aunque no solamente son 10 pobres, son millones de pobres que existen en el Perú, sin trabajo, sin salud, sin educación ni vivienda y así vegetarán hasta morir.

Por estas razones he decidido servir a mi patria, guiar a los peruanos a ser empresarios, emprendedores y exitosos en todos los rubros, creando miles de empresas donde trabajarán millones de personas que no tienen trabajo. Para esto tenemos que hacer cambios radicales en todo el sistema gubernamental e institucional del Estado, con disciplina, honradez, justicia y humanidad, de lo contrario el Perú seguirá 200 años más en la pobreza, y el 2021 ¿Qué vamos a celebrar?: ¿Nuestra ineptitud?, ¿Nuestra incapacidad?, ¿Nuestra indolencia?, ¿Nuestra indiferencia con los pobres?, ¿Nuestro egoísmo?.

¿No sería mejor celebrar el 2021, un período que sería la mitad del tiempo para lograr los objetivos del país, los logros reales, con avance al 50% de lograr nuestra meta? Sería lindo, depende del Soberano, si nos autoriza liderar esta gran transformación de nuestro Perú, luego de casi 200 años de olvido y abandono. Seremos un modelo para el resto de los países pobres del mundo.

Para alcanzar este objetivo convocaremos a los mejores profesionales de todas las especialidades para las diferentes instituciones y organismos públicos, que tengan la vocación de servir y no servirse del Estado, sin distinción política ni partidaria, solamente con ganas de trabajar a tiempo completo, pensando en lograr la grandeza de nuestro país.

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